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Mostrando entradas de junio, 2022

Miedo, angustia y alegría

 Se trata de contar un hecho bajo estas tres perspectivas distintas. Aquí Valeria consigue este efecto brillantemente: TRISTEZA Cuando tenía ocho años mi perro murió atropellado, fue un trauma. Murió un día con lluvia y el coche no pudo verlo, ahora cuando llueve siento un vacío y me da miedo salir. Solo de ver el agua me entra pánico. No puedo parar de pensar en mi perro muerto, uno de los días más tristes de mi vida, tuve que aprender a avanzar y fue muy duro, tuve que seguir adelante sin él. ALEGRÍA Cuando tenía ocho años mi perro fue atropellado y murió, fue muy duro para mi a una edad tan temprana tuve que superarlo y aprendí de ello, esto me ayudó a evolucionar como persona y ahora se llevar los conflictos mucho mejor y mi vida ahora es perfecta, puedo soportar casi cualquier cosa, echo de menos a mi perro pero he podido sacarle algo bueno a que se fuera. MIEDO Tenía ocho años, un coche iba muy rápido y mi perro estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado, unas lu...

Nuevas letras para viejas músicas

 Germán propone el cumplesantos. Feliz santo a ti feliz santo a ti te deseamos todos feliz santo a ti   Es el día de tu nombre lo vamos a celebrar  con pequeños regalitos    toda tu familia está   Tus padres eligieron celebrar este día en el momento que pusieron el nombre a tu vida   Feliz santo a ti  feliz santo a ti  te desea tu amigo Germancín   Solo es una vez al año así que disfrútala tanto como el cumpleaños tenemos que celebrar a a a   Feliz santo a ti  feliz santo a ti te deseamos todos los de aquí  

DONDE ACABA EL JUEGO

 Valeria MS   Empecé a jugar a un juego de mesa tradicional: avanzas hasta el final y ganas, todo el rato vas mirando al frente. Me aburrí y me apunté a un juego en vivo que cambiaba las reglas. Empecé a jugar sin entender nada. Empezamos en la casilla fin y tenemos que ir hasta la casilla inicio sin mirar en esa dirección. Así fue cómo transcurrió el juego: Caminábamos hacia atrás, a veces pisábamos hierba, azúcar, barro, (cada tres metros o así), pisábamos una nueva casilla en la que podría haber cualquier cosa, serpientes, pelo… Era un juego normal al revés, al no poder mirar hacia donde iba tropecé y caí muchas veces. Era un juego muy largo. Tras tres horas de caminar sin mirar a donde iba, finalmente llegué al inicio. Al terminar el juego me di cuenta de que todo había cambiado había llegado al inicio del fin del juego sobre un tablero, habían cambiado las normas.