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Mostrando entradas de diciembre, 2020

El principito

El principito. Yo creía que solo era un cuento hasta que el príncipito apareció en mi ventana una noche.  Estaba confinada. Apartada de mis amigos, compañeros y parientes de manera temporal. Pero el libro del principito me ayudó bastante a sobrellevar los momentos difíciles pues Antoine de Saint-Exupéry también estuvo solo en una situación parecida a la mía al estrellarse en medio de ese desierto en el que se le apareció el principito, igual que a mí. Esperó hasta que me desperté y dijo:                                                                              —Tranquila no te haré nada. —¿Tú eres el príncipito, no? —Si soy yo —¿Y qué…  haces… aquí? —pregunte con miedo. —Pues vengo a ayudarte como hice con Antoine de Saint-Exupéry, cuando… —…Se estrelló en el desierto —dije interrup...

Esencia

  Dicen que los ojos son el espejo del alma, yo creo que el más fiel reflejo de mi espíritu es mi baile, es mi yo al desnudo en medio de una pieza musical. Se dice mucho que cuando bailas sientes que vuelas, pero no porque tus movimientos sugieren elegancia como los de un águila emprendiendo vuelo, sino porque cuando bailas, te sientes libre. A pesar de que cada vez el arte se vea con menos prestigio, es el mismo el único que nos da la vida, o más bien, nos hace abstraernos de ella. El baile es etéreo, como la caída de una pluma; que aunque se caiga lo hace como si ese fuese el propósito. A día de hoy, después de una vida bailando, me pregunto si soy lo que soy gracias a la danza, y siempre concluyo con la certeza de que simplemente soy por la danza. Porque a mi no hace falta mirarme a los ojos, solo con verme moverme se sabe cual es mi esencia, por ello lo llaman junto a la música el lenguaje universal, porque con solo seguir (o no) el ritmo de la música todos nos entendemos, o me...

Mi último baño

  Hoy os contaré la historia de mi corta vida y la razón por la que decidí terminar con ella a mis 14 años de edad. Nací el 18 de marzo de 1999, día en el que mi madre falleció dejando a mi padre viudo con un bebe recién nacido. ¡Cómo me hubiera gustado quejarme solamente de que mi padre era muy estricto! Me culpaba de la muerte de mamá y es por ello por lo que en cuanto podía, se iba de casa y no regresaba hasta la mañana siguiente.  No tenía suficiente dinero como para mantenernos a los dos, sin embargo tampoco hacía ningún tipo de esfuerzo para conseguirlo. En cambio, me obligaba, a confeccionar trapos y telas para luego venderlos. Nunca pude negarme a hacer lo que me pedía, ya que me amenazaba con pegarme tal paliza que no podría volver a caminar en días. Me atemorizaba y pasé todas y cada una de las noches llorando, con un profundo dolor que sabía que nadie ni nada iba a conseguir aplacar saciar. Un día de abril del año 2013, llegó a casa, nunca le había visto tan sumamen...

Mi mundo feliz

A día de hoy sigo teniendo pesadillas por las noches. Desde aquel día en el que mi padre no me hizo caso. He ido a nuevos psicólogos y ninguno de ellos me ha dicho qué podía pasarme. Por ello, mientras espero a que alguien me ayude a salir de este pozo sin fondo intento ir a mi lugar feliz. Diréis: «¿Lugar feliz? Eso no existe», pues creedme que sí. Para escapar de mis pensamientos lo que hago es intentar distraerme. Por ejemplo, la hierba, aunque parezca una tontería es muy tranquilizadora. Os lo demostraré. Pensad en que estáis tumbados en la piscina, rodeados de hierba, tomando alguna bebida, quizá tomando el sol; pues ese es mi lugar feliz, esa es mi vía de escape. Ahora os explicaré por qué estoy contándoos todo esto, la razón de por qué soy huérfana y destinada a vivir sola. Todo empezó una Navidad, yo tenía unos trece años y mis padres y yo estábamos cenando. Lo típico ¿no? Pues fuimos a tomarnos el postre, el favorito de todos, una buena taza de chocolate caliente. Entonces cua...

La vuelta a la Tierra

  El Principito volvía a la Tierra, su viaje había sido largo y conmovedor. Estaba cansado, demasiado como para fijarse mucho en su lugar de aterrizaje. Llegó, y se metió entre dos callejuelas, buscando cobijo entre aquellos cortos tejados. Decidió pasar ahí la noche, pero se le olvidó el frío que hacía al extinguirse la dorada luz del sol. Tiritaba como nunca había hecho en aquellas aventuras, su piel gimiendo por aquella sensación que le atormentaba, pero tuvo que aguantarse. El frío no le dejaba, y en cierto momento llegó un baboso perro a atormentarlo. Corrió, temeroso, con un angustioso pavor a esa bestia. Llegado un momento el Principito no pudo más, y se dejó alcanzar. Sin embargo, al contrario de lo que se temía, el perro no le dañó, si no que le olfateó, y ladró alegremente. Aquel escándalo llamó la atención de una niña, que aposentada en su ventana, contemplaba la escena atentamente. La niña le preguntó por su procedencia, ya que era extraño su conjunto de ropa: una capa ...

Nunca pensé

  «Nunca pensé que al escribir su gran obra, el Sr. Saint—Exupéry hablase en serio. No creo que nadie se lo imagine hoy en día, pero, yo... yo lo viví. Les contaré cómo sucedió todo. Yo tenía 14 añitos, y era la más popular de 2º de la ESO, o lo había sido, hasta antes de la pandemia. Mi madre me había acostado esa noche, hacía frío y me puse mi pijama más gordo. Todavía me acuerdo de él, con estrellitas y lunas.  Tenía el mejor teléfono del mercado por entonces, hoy en día se consideraría un objeto de coleccionista. Esa noche estuve hablando con mis amigos por Snapchat y Twiteé un par de cosas. Snapchat y Twitter, aplicaciones. Ahora todo está en vuestras cabezas, pero antes, estaban en la nube. No entenderíais qué era aunque os lo explicase mil veces. También me enteré de que habíamos llegado a los 300.000 muertos por el virus. «Casi medio millón» Pensé. Después de eso puse la alarma a las 8.30h para el día siguiente, y cerré mis ojos tratando de no centrarme en la cifra… «3...

El principito y la cuarentena

  Érase una vez una niña de 12 años llamada Alicia que estaba confinada en su casa por un virus que estaba afectando a mucha gente. Estaba sola con su hermana de 20 años. Un día, al terminar sus clases virtuales llegó volando un avión de papel por su ventana. Alicia recogió el papel y vio que en él, había escrita una extraña historia con unos peculiares dibujos en él. Miró a través de su ventana y vio una bandada de pájaros a la cual perseguía un pequeño niño de unos 10 años más o menos. Llevaba un sweater verde botella, unos pantalones verde esmeralda y una bufanda amarilla. La niña no hizo caso. Le lanzó de vuelta el avión, cerró la persiana, y continuó estudiando.  Pasaron unos minutos y empezó a oír la risa del niño. La risa la incordiaba y a la vez le daba placer. Decidió ponerse su mascarilla y su abrigo y bajar a ver qué ocurría.  Aparentemente, estaba jugando con un pequeño perro abandonado de pelo rojizo que rondaba siempre por las calles. Alicia le dijo: —Discul...

El Principito 2 Capítulo 1: Introducción

  Érase una vez una niña llamada Carla que le encantaba montar en bicicleta y jugar al baloncesto con su familia y sus amigos. Carla tenía veintiséis años. Hace veinte años estuvo en el asteroide B—612 con el Principito y le había salvado del olvido. La pandemia de China había llegado ahí, a España, donde les tuvieron que confinar por la seguridad de todos. Un día, mientras teletrabajaba, vio una bandada de pájaros muy extraña sobrevolar su casa y de repente algo entró en su cuarto por la ventana y cayó encima de ella. La lámpara se había caído y roto, entonces no podía ver lo que había entrado. Se levantó desesperadamente a buscar el interruptor de la luz. Al fin, la encendió y se encontró con algo inesperado. Carla, impresionada de cómo había crecido su viejo amigo, se quedó quieta durante un rato observándole estupefacta. Cuando se le pasó la sorpresa preguntó:  —¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el asteroide ese..?  —¿El B—612? sí, a ver… Cuando tú te fuiste estu...

En una noche tranquila

  Era una noche tranquila. Mi hermano y mis padres estaban durmiendo. Yo obviamente también, como es normal. Oí que la puerta se abría lentamente pero pensé que sería mi perra Zoe. Así que no le di importancia. Unos minutos después oí que algo se caía al suelo. Seguramente algún libro por el movimiento de mi litera. Unos segundos después, alguien me tocó. Pensé que sería mi hermano, pero no, era un chico rubio, más o menos de mi edad, con aspecto cariñoso y curioso, pero ¿Cómo podía haber alguien en mi casa que no fuera de mi familia si ¡ESTÁBAMOS CONFINADOS!  Pensé que sería una alucinación, además hacía años que no veía el Principito. En realidad no me acordaba de que existía. Bueno, el caso es que él estaba tan confuso como yo. Estaba muy asustado y al intentar bajar de la litera se cayó de golpe, me asomé a ver si estaba bien: —¿Estás bien? —pregunté al muchacho. Me miró con una mirada temerosa. —No tienes por qué tener miedo. —Qui—qui—quien eres tú? —dijo él tartamudeando...

Vivir

  La brisa de la ventana se sentía cercana después de días sin compañía, pero enseguida, un escalofrío me recorrió recordándome que había algo más frío que la soledad. Me senté en el poyete de la ventana y alargué la mano con la esperanza de llegar a la clavija y cerrarla, pero antes de que tuviese éxito, un destello dentro de mi habitación me distrajo de mi objetivo. De él surgió un muchacho de tez blanca, rubio y pequeñito. Sus vestimentas delataban que no era de aquí. Su evidente devoción por el color verde reflejaba su amabilidad y gentileza. Al ver que se acercaba me acordé de las nuevas normas. —No puedes pasar, quitando el hecho de que eres un desconocido, estamos en una pandemia mundial —le dije al ver que no pretendía volverse atrás. —No te preocupes Damie, en el sitio de donde vengo el virus no existe. Pero de todas maneras debemos seguir el protocolo —dijo él con la mirada iluminada, como si se le hubiese ocurrido una idea fantástica. Del bolsillo sacó una libreta y, com...

La Cuarentena

Era el año 2000, a Raquel le encantaba mirar las estrellas por las noches y pensar que ella, algún día, podría viajar a todas ellas como en los cuentos que le contaba su madre y explorar todo el espacio. Ella se imaginaba que vería extraterrestres. El planeta al que más deseaba ir era marte. Se preguntaba todos los días, año tras año, todas las noches ¿Estaremos solos o habrá  alguien que sea como nosotros?  Raquel no sabía lo que le esperaba esa misma noche. Mientras miraba a la Vía Láctea,  de repente, vio a un niño caer del cielo y lo que parecía ser un Zorro junto a él. Cuando terminó de caer sonó como si se hubiera caído la luna a la Tierra. La niña no dudó en ir a ver lo que había pasado, bajó las escaleras, abrió la puerta y pegó un portazo de la emoción. Fue a donde había caído esa cosa tan rara con forma de niño. Cuando llegó vio humo y solo humo. A los pocos pasos había un cráter gigante. Miró con intriga y a la vez, muchísimo miedo. Dentro había un niño.  ...