Relato invitado

Este relato es de una alumna de 1º de ESO (I. C.H.). No está en el Maker pero creo que que está muy bien escrito. Espero que siga escribiendo siempre.


Relato de valores sobre el bullying

Relato de valores sobre el bullying

  

Cristina era una niña con problemas psicológicos, los cuales tenía desde que perdió a sus padres en un accidente de tráfico cuando tenía 7 años. Desde entonces, sus abuelos cuidaron de ella, pero no lograron borrar el trauma que se le había quedado en la memoria. La niña estaba en segundo de primaria cuando sucedió la tragedia, y casi no pasó porque no asistió a los seis meses restantes que le quedaban de curso, ya que ni siquiera era capaz de levantarse de su cama.

Cuando regresó a su colegio, habían cambiado los métodos de educación y entraron muchos profesores nuevos. Cristina estaba muy asustada por las novedades y temía lo que podía pasar. Desde la muerte de sus padres se asustaba con frecuencia, y hasta había cogido miedo a los coches.

Sus compañeros la miraron con sorpresa y extrañeza; pero Cristina no encontró nada raro, ya que se estaba fijando en la mujer que le habían dicho que era su tutora, la señorita Bones. Le pareció una mujer muy distraída; cuando estaba hablando con el director a veces parecía que se ponía a pensar en otra cosa, y el hombre tenía que sacudirla un poco para llamar su atención. Vestía una camiseta blanca y una falda que le llegaba hasta las rodillas, la cual la sujetaba una lazada perfecta. Cuando se movía, su despeinado cabello castaño se desplazaba hacia su rostro ocultándolo ligeramente.

Cuando sonó el timbre, la mujer se giró hacia la sección donde estaba su clase. Cristina estaba al final de la fila india que se había formado jugando con un par de piedras. Estaba reproduciendo el accidente automovilístico; iba a coger una tercera piedra cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo; se sorprendió y tiró las piedras, que producieron un ruido sordo al dar contra el suelo. Recordaba un día hace dos años en el que en clase habían traído a un músico que les mostró todo tipo de instrumentos. Había sido bonito.

Se sobresaltó cuando sintió una mano en su hombro; se giró y era su tutora, que la miraba con una extraña expresión en su rostro. Asustada, Cristina pensó que la iban a regañar, pero no fue así.

-Eres Cristina, ¿verdad?- la niña asintió- sé que tienes un problema psicológico, pero te pido que cuando la fila se mueva tú también lo hagas, ¿vale?

-Lo siento maestra- la señorita Bones sonrió.

-Venga, a clase

 

El día terminó nublado, así que la profesora no dejó salir a los niños hasta que vieran a sus familias, por si se ponía a llover. Antes de que Cristina pudiera hacer un hueco para mirar por la ventana, vio que dos niñas, Sofía y Carla, la miraban como si acabara de salir de una alcantarilla particularmente sucia. Ella, algo avergonzada, se miró por si se le había quedado alguna mancha en la ropa, o algo así, pero estaba tan impecable como siempre. Fijó su vista en sus bailarinas y esperó a que la maestra la avisara para irse, hasta que fue la única que quedaba aparte de otro chico de su clase, Tony, que, a pesar de tener muchas cosas en común con él, no se hablaban mucho. Como las primeras gotas empezaban a caer desde el cielo y empezaban a mojarlo todo, colgaron un cartel improvisado en el que avisaban a las familias que llegaban a entrar al auditorio, el cual era muy grande y la entrada se encontraba accesible. Los alumnos que quedaban se dirigieron hacia la sala y señalaron a sus familias, quienes les esperaban impacientes. Entonces, cuando llegó la familia de un alumno de 5º, Tony habló:

-Vaya, qué paraguas tan llamativo lleva esa señora

-Bueno, tendrá que protegerse con algo, ¿no?- inquirió Cristina.

-Yo nunca he dicho que lo tenga prohibido…

-Pues vale -soltó Cristina fría. El chico la miró un segundo detenidamente y se dio la vuelta como si hubiera visto a su familia, pero la verdad era que no quería seguir participando en una escena tan incómoda e impersonal. Cristina dirigió sus ojos a la puerta, donde miró sin ver que sus abuelos ya habían llegado y la saludaban.


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