Como un pincel
Como un pincel
Por Candela B.F.
Cuando me despierto es como si mi
cuerpo no sintiera nada, como si estuviera vacío, como si dentro de él no
hubiera nada… Solo me siento colmada
cuando mis dedos rozan la melodiosa punta de mi pincel, cuando empiezo a guiar
su camino hasta volver a dejarlo florecer. Sin embargo, lo envidio con tanto
vigor que a veces tiendo a derrochar todos sus colores sobre un cielo gris que
les quita su color.
—Te envidio querido y complaciente
pincel, no tienes libertad pero quieres tenerla y luchas por ella. Te envidio,
desearía ser un objeto como tú, antes que tener que soportar la horrible y
aburrida viveza de resolver y tener que volver a olvidar mis problemas una y
otra vez como un simple peón...
Ya no quiero despertarme, he
destrozado la única cosa que le daba un simple y pequeño sentido a mi vida. Me
dirijo a los espacios en los que no disfruto estar, lugares donde la gente solo
va pensando en sí mismos y no en cómo eso podría afectar a los demás.
He vuelto a encontrarte querido
pincel, ya puedo encerrarte entre mis dedos y bailar contigo durante horas,
escapando a otro mundo y encerrándote a ti en otro no tan maravilloso. Debería
dejarte ir si de verdad te apreciara… o tal vez no. No eres más que un simple y
ahora nuevo bailarín, que es forzado al elegir sus pasos. Todo es como un
recuerdo, un recuerdo cercano y no agraciado. Debería dejarte ir, liberarte,
dejarte ser feliz, después de todo eso no es lo que me paso a mí.

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