El principito (secuela)




El principito fue un niño que nunca crecía, que cambió de planeta. Quería ser artista. Dijo que iba a vender sus obras de serpientes boa comiéndose a un elefante por el mundo, pero cuando llegó a la Tierra la gente que pasaba se reía y el Principito no entendía por qué, ¿Qué tenía de divertido una serpiente boa comiéndose a un elefante? se preguntó él.

Un día apareció el Zorro que verdaderamente quería comprar una de sus obras. Le pareció fascinante y le preguntó al Principito que si eso sucedió de verdad. El Principito asintió con cara de emoción al ver a  alguien impresionarse como él al enterarse de ese increíble hecho.

Desde ahí el Zorro y el Principito se hicieron grandes amigos  recorrieron el mundo juntos y un día de paseo se encontraron con Aviador (que se había estrellado en mitad del desierto), él se sentía perdido y solo. Tanto en el desierto como en su mente. El Principito, tras encontrarle, le preguntó —¿Qué te sucede joven? —él amablemente respondió:

—No sé qué hacer. Los adultos no me comprenden, no me dejan ser yo mismo.

—Yo te comprendo. Te invito a venir con nosotros a mi planeta —dijo el Principito— No es muy grande pero es suficiente para nosotros. Seremos felices y pequeños para siempre.

Al llegar allí se encontraron una rosa muy quisquillosa,  ellos la querían tal y como era, pero llegó un momento en el que ellos fallecieron, pues todo lo bueno llega a su fin, así que la rosa se quedó sola y triste al darse cuenta de que por sus sutiles labios nunca salió un te quiero. Así que de la tristeza ella también se desvaneció.


Irati D.L.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una vida de perros

El día nublado

Papeles