Nuevas reglas

 Candela B.

Era una noche tranquila, estábamos mis amigos y yo jugando a un juego de mesa, el cual creíamos que era como cualquier otro. Empezamos: uno tira, avanza tres casillas, siguiente turno, uno tira, avanza, tira, avanza, tira, avanza, tira y avanza…Todo normal. Llevábamos diez rondas cuando por fin era mi turno. Tiro y avanzo , casi llegando a la meta, me levanto y voy a por un vaso de agua sabiendo que nada nuevo puede pasar, cuando me giro de vuelta mis amigos han desaparecido.


—¿Chicos? ¿Chicos? Venga, muy graciosos, venga ya podéis salir y asustarme


 —Me senté en la mesa de nuevo y cuando me di cuenta de que las

 instrucciones del juego ya no estaban en la mesa, me agaché y las busqué pero sin rastro de ellas. No le di mucha importancia.


—¡¡¡ CHICOS!!! grité, dando a entender que ya podían salir de su escondite. Cuando volví a mirar a la mesa faltaban las fichas de colores, volví a buscarlas, nada… Me levanté y fui a buscarlos, no los encontré, me empecé a preocupar, no se podían haber ido, habría escuchado la puerta, me senté de nuevo, esperando un susto, como hacían de costumbre.


—¡¡¡CHICOS!!! —Nada, ni una sola palabra, cuando volví a mirar a la mesa las instrucciones habían vuelto pero estaban vacías. Las dejé en la mesa y me levanté de nuevo buscándoles. Algún tipo de broma me estaba gastando.


—¡Chicos! En serio, ¡¡¡ya podéis salir!!! —Ni un solo sonido. Volví a la mesa y esta vez el juego no estaba ahí, solo las instrucciones del juego, las cogí con ansia y las rompí, salí al jardín a buscar a mis amigos. No había nada ni nadie. Cuando volví a la mesa las instrucciones estaban ahí en el centro de la mesa, como si nada, nuevas, pero seguía sin poner nada, era un mero papel, lo cogí y trate de entender la broma.


«¿Qué estáis tramando?» Me dije…Pensé y pensé pero nada, seguía pensando cuando escuche un ruido detrás de mí


—¡¡¡AJA!!! —Grite girándome, esperando a mis amigos, pero de nuevo no había nada, volví al papel y esta vez había algo escrito; «invéntalo tú»


—¿Invéntalo tú?—repetí en voz alta. Volví a oír un ruido, lo ignoré, de repente sentí un mareo y caí al suelo. Cuando desperté, estaba tumbada en la arena, en el desierto, me levante rápidamente, estaba asustada, no sabía que estaba pasando. Corrí sin rumbo alguno en desesperación, cuando vi una sombra y pare en seco, la sombra se acercó y murmuro las palabras, «invéntalo tú», no me moví, dejé que se acercara, definitivamente no era una broma de mis amigos, la sombra se acercó, desvelando la forma de su cuerpo. Era grande, alto, y tenía una máscara como la de los médicos de la peste. Lo miré de arriba a abajo y le pregunte:


—¿Quién eres? ¿qué quieres? —Él me miró y se volvió a un lado.


—Quiero… quiero que alguien invente algo nuevo.

Le mire y le dije:


—¿Algo nuevo? Para eso tienes que raptarme.


—¡No…estúpida niña! ¡NO! ese juego al que estabais jugando… invéntate las reglas, HAZ ALGO ÚTIL —Lo miré desconcertada.


—El mundo es muy aburrido ¿no crees? El mismo juego todo el rato, solo diferentes colores y números, pero lo mismo al fin y al cabo…He visto tu mente niña…eres tú quien necesito, inventa tú las reglas, ya verás, lo pasarás mejor.

Antes de que yo pudiera decir nada desapareció y yo quede ahí, en un desierto por la noche, corrí y corrí sin entender nada cuando tropecé y en medio de eso aparecí en el salón de mi casa, en la mesa con el juego normal y mis amigos alrededor.


—¡Eh, hey! —dijo uno de ellos —Te toca.

Yo no entendía nada quién era o qué era eso, ¿Por qué yo? ¿Un juego? ¿El desierto? ¿Por qué?


—¡¡¡Esperad!!! ¿Por qué no creamos nuestras reglas? Será más divertido

Mis amigos me miraron raro y aceptaron, fue más divertido menos aburrido y más creativo. Esa cosa tenía razón, no sé qué era ni por qué o si era un sueño, pero mejoró la tarde, supongo. Tal vez ese no era el objetivo pero hice lo indicado.

 

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